![]() |
|
Contactos:
Dr. Rene Rutten
Grupo de Telescopios Isaac Newton
Observatorio del Roque de Los Muchachos, La Palma, España
Tel: +34-22-425441
Dr. John Telting
Grupo de Telescopios Isaac Newton
Observatorio del Roque de Los Muchachos, La Palma, España
Tel: +34-22-425463
Javier Méndez
Relaciones Públicas ING
Tel: +34-22-425464
Fax: +34-22-425401
E-mail: jma@ing.iac.es
Antes de este descubrimiento existía entre los astrofísicos un intenso debate para explicar donde se producían los GRBs. Unos situaban su origen en el halo, la parte más externa, de nuestra propia galaxia. Otros, en cambio, indicaban que los GRBs debían tener un origen cosmológico, es decir, que provenían de objetos muy lejanos. Gracias a la identificación óptica de la fuente ahora sabemos que los GRBs no se producen en el halo de nuestra galaxia sino en otras galaxias muy distantes donde algún evento de tipo catastrófico tiene lugar, disparando un pulso muy brillante de radiación gamma. La fuente óptica descubierta en La Palma es probablemente el resultado del enfriamiento del bólido que sale disparado de este cataclismo.
La historia del descubrimiento es como sigue. El pasado 28 de febrero el instrumento Gamma-Ray Burst Monitor a bordo del satélite italo-holandés BeppoSAX detectó un nuevo GRB de 80 segundos de duración. Un poco más tarde el mismo satélite determinó las coordenadas de la fuente de forma más precisa utilizando su cámara de rayos X. Menos de 21 horas después de la primera detección el telescopio William Herschel de 4.2 metros de diámetro apuntó hacia la zona del cielo donde se había detectado el GRB. Lo que vieron los astrónomos fue una fuente óptica muy débil en las bandas V e I. Si esa fuente experimentaba una disminución de brillo considerable en los siguientes días, se confirmaría entonces que lo observado era todavía la parte óptica del estallido en altas energías. El día 8 de marzo se repitieron las observaciones en las mismas bandas pero ahora también con el telescopio Isaac Newton de 2.5 metros de diámetro: la fuente en cuestión había reducido considerablemente su brillo, siendo ya indetectable. Por lo tanto, lo observado por el telescopio William Herschel el 28 de febrero era la primera detección en el óptico de un GRB. En los días siguientes, las observaciones realizadas con otros telescopios, incluyendo el telescopio espacial Hubble, indicaban la presencia de un objeto extenso, probablemente una galaxia, en la misma posición donde se había detectado el GRB en el óptico.
La foto de prensa ING 2/97 es la imagen del descubrimiento que muestra la parte óptica del GRB tal cual fue visto por primera vez por el telescopio William Herschel. Cuando unos días más tarde el telescopio Isaac Newton apuntó a la misma posición en el cielo, la misteriosa fuente había desaparecido debido a que su intensidad era menor que el límite alcanzable del telescopio.
Los GRBs sólo se habían observado hasta ahora desde satélites fuera de la atmósfera especialmente equipados para detectar rayos X y gamma. En estos rangos del espectro electromagnético la resolución de las imágenes es muy pobre, haciendo imposible la identificación de los GRBs con fuentes conocidas. Por otro lado, aunque en la parte óptica del espectro los telescopios tienen mayor resolución, los GRBs son muy débiles y desaparecen pronto de los límites de los mayores telescopios unos días después de haberse producido. La potencia del telescopio William Herschel y la habilidad del equipo descubridor han hecho posible, por fin, la detección de uno de estos GRBs en luz visible y, como consecuencia, la identificación posterior de la fuente originaria.
Gracias a este descubrimiento los científicos tienen ahora por delante un nuevo y apasionante campo para la investigación, al tener que explicar las razones de tales eventos catastróficos en galaxias tan lejanas. En este sentido, los potentes telescopios del Grupo Isaac Newton jugarán, una vez más, un papel muy importante.